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#683 Hogares para convalecientes: Derechos de los residentes

mp3 683 “Asilos de Ancianos,  Derechos de los Residentes” (mp3 file)


En 1987, el gobierno federal adoptó una lista detallada de derechos de residentes, para las personas que viven en instalaciones de atención a la salud comúnmente llamados Asilos de Ancianos u Hospitales de Convalecencia.  Esos derechos de los residentes están detallados en la Ley Pública 100-203, que entró en vigencia el 22 de diciembre de 1987,  Estatutos 101, 1330-165.

Los derechos de los residentes incluyen el derecho a la libre elección, libre de restricciones, privacidad, confidencialidad, satisfacción de necesidades, quejas, participación en grupos de familia y de residentes, participación en otras actividades, revisión de reportes de inspección, derechos de transferencia y de alta, derechos de acceso y visita, acceso igualitario a cuidado de calidad, políticas de admisión, protección de fondos de los residentes y manejo de fondos personales. En este mensaje se explicará cada uno de esos derechos.

El primer derecho de los pacientes de un Asilo de Ancianos es la libertad de elección, que es el derecho a decidir su médico personal, para estar completamente informado de los avances de cualquier cambio en su cuidado o tratamiento, que podría afectar el bienestar del residente, y (excepto cuando se trata de un residente al que se le ha adjudicado la condición de incompetente) para participar en el planeamiento del cuidado y tratamiento o en los cambios de estos.

El segundo derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos es la libertad de restricciones. Este es el derecho de permanecer libre de abuso mental o físico, castigo corporal, reclusión involuntaria y cualquier restricción física o química impuesta con un propósito disciplinario o por conveniencia, y que no está requerido para el tratamiento de los síntomas médicos del residente.  Las restricciones solo pueden ser impuestas para asegurar la protección física del residente u otros residentes, y solamente por orden escrita de un médico que especifique la duración y circunstancias bajo las cuales las restricciones serán usadas (excepto en circunstancias de emergencia).

El tercer derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos es la privacidad, es decir el derecho a la privacidad de alojamiento, tratamiento médico y comunicación escritas y telefónicas, visitas y reuniones de familia y de grupos residentes. Esto no incluye el derecho a una habitación privada.

El cuarto derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos es la confidencialidad de su información personal y de salud.

El quinto derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos es la satisfacción de sus necesidades. Este es el derecho de residir y recibir servicios con una satisfacción razonable de las necesidades y preferencias individuales, excepto cuando la salud o seguridad del individuo o de otros residentes pueda estar en peligro, y de recibir aviso  antes de que la habitación o el compañero(a) de cuarto en la instalación sea cambiada.

El sexto derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos es el derecho a presentar quejas, es decir de protestar el tratamiento o cuidado que recibe o deja de recibir, sin discriminación o represalia por emitir la queja, y el derecho de que la instalación resuelva, lo más pronto posible, las quejas que el residente pueda tener, incluso las relacionadas con el comportamiento de otros residentes.

El séptimo derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos es la participación en grupos familiares y de residentes. Es el derecho que tiene el paciente a organizar y participar en grupos de residentes en la instalación y el derecho de la familia del paciente a reunirse en el Asilo de Ancianos con las familias de otros residentes.

El octavo derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos es la participación en otras actividades como son las sociales, religiosas y comunitarias que no interfieran con los derechos de otros pacientes del Centro.

El noveno derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos, es el derecho a permanecer en el centro y no ser transferido o dado de alta. Un paciente puede ser involuntariamente transferido o dado de alta solo por las siguientes razones:

La transferencia o alta es necesaria por el bienestar del paciente, y el bienestar del residente no puede ser garantizado en la instalación; o, la transferencia o alta es apropiada porque la salud del paciente ha mejorado lo suficiente de manera que no necesita más los servicios que provee el asilo,

La seguridad de otros individuos que residen en la instalación está en peligro,

La salud de otros individuos en la instalación podría ser puesta en peligro,

El paciente no ha pagado, tras recibir avisos razonables y apropiados, la cuota autorizada impuesta por el Asilo por un artículo o servicio requerido por el residente y por el cual se puede imponer un pago,

La instalación deja de funcionar.

El onceavo derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos es recibir aviso de cualquier planeada transferencia o alta. Antes de transferir o dar de alta a un paciente, un Asilo de Ancianos debe notificar al residente (y, si se conoce a un familiar o representante legal del residente) de la transferencia o alta y las razones para ello.  El aviso generalmente debe hacerse con por lo menos 30 días de anticipación a la transferencia o alta del residente, excepto en casos de emergencia.

El doceavo derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos es tener derechos de acceso y visita. El Asilo debe permitir acceso inmediato a cualquier residente por parte de un representante del gobierno federal, un representante del estado, un mediador que pertenezca al estado, o de un médico personal del residente.  El Asilo debe permitir acceso inmediato del residente a los familiares u otros parientes del paciente, sujeto al derecho del residente a negar o retirar su consentimiento en cualquier momento  El Asilo de Ancianos debe permitir acceso inmediato al residente por parte de otras personas que lo estén visitando con el consentimiento del paciente, sujeto a restricciones razonables y al derecho del residente a negar o retirar su consentimiento en cualquier momento.

El Asilo debe permitir un acceso razonable a un residente por parte de cualquier entidad o individuo que provea servicios de salud, sociales, o de otro tipo, al residente, sujeto al derecho del residente de negar o retirar el consentimiento en cualquier momento.

El Asilo de Ancianos debe permitir que representantes del mediador del estado examinen los documentos clínicos de un residente con permiso de esa persona, (o de su representante legal) y en correspondencia con lo que contempla la ley.

El décimo-tercer derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos es tener acceso constante a un cuidado de calidad. El Asilo debe establecer y mantener políticas y prácticas idénticas en relación a la transferencia, dar de alta, y servicios cubiertos para todos los individuos, sin importar la fuente de pago.

El décimo-cuarto derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos tiene que ver con las políticas de admisión. Una institución hospitalaria permanente no debe requerir a los individuos que solicitan residir o que están residiendo en ella, que renuncien a sus derechos de beneficios bajo el programa federal de Medicare o bajo el plan estatal de Medicaid.

Un Asilo de Ancianos no debe solicitar garantías verbales ni escritas de que los solicitantes no son elegibles o que no solicitaran beneficios de Medicare o Medicaid.  Un Asilo de Ancianos debe exhibir en un lugar visible de la instalación y entregar a los individuos información escrita sobre como solicitar y utilizar dichos beneficios  y como recibir devoluciones por pagos previos cubiertos por dichos beneficios; y un Asilo de Ancianos no debe solicitar a una tercera parte una garantía de pago a la instalación como condición para la admisión, para acelerar la admisión, o para continuar la permanencia en el Asilo.

El décimo-quinto derecho de los residentes de un Asilo de Ancianos se refiere a la protección y administración de fondos de los residentes.   El Asilo no debe requerir a los residentes que depositen sus fondos personales en la instalación, y una vez que el Asilo acepta la autorización escrita del residente, debe: salvaguardar, y responder por dichos fondos personales, bajo un sistema establecido y mantenido por la instalación como se describe a continuación:

La instalación debe depositar cualquier cantidad de los fondos personales de un residente por encima de 500 dólares en una cuenta que rinda interés, que esté separada de cualquier cuenta operativa de la instalación, y acreditar todo el interés ganado en esa cuenta separada a dicha cuenta.  Con respecto a cualquier otros fondos personales, la instalación debe mantener esos fondos en una cuenta que no gane interés o en un fondo de caja chica.

La instalación debe asegurar una contabilidad separada, completa y detallada de cada uno de los fondos personales del residente, manteniendo un archivo escrito de todas las transacciones financieras relacionadas con los fondos personales de un residente depositados en la instalación y brindar al residente (o a un representante legal del residente) acceso razonable a dichos registros.

A la muerte de un residente que tenga ese tipo de cuenta, la instalación debe entregar lo más pronto posible los fondos personales del residente (y una contabilidad detallada de esos fondos) al individuo que administre los bienes del residente.

La instalación debe generalmente comprar una Fianza de Caución (Surety Bond) para asegurar la protección de todos los fondos personales de residentes depositados en la instalación.  El Asilo no debería cobrar de los fondos personales del residente  ningún artículo o servicio por el cual pagan los programas de Medicare o Medicaid.

Si usted como residente de un Asilo de Ancianos, su amigo, familiar o representante legal, cree que la instalación le está negando cualquiera de esos derechos, puede recibir ayuda llamando al Departamento de Geriatría de su condado, y solicitando contactar al mediador encargado de los hospicios. Las quejas también pueden presentarse al Departamento de Servicios de Salud y a la Sección de Licencias de las Instalaciones de Salud de California. Estas entidades estatales y del condado aparecen en las páginas blancas de su directorio telefónico.

La Sección 72527, Artículo 22, del Código Administrativo de California, también enumera los derechos de los residentes de los Asilos de Ancianos. Estos son similares, pero no idénticos, a los derechos federales que usted ha escuchado.

Los derechos en California también incluyen lo siguiente:

La instalación debe emplear un número adecuado de personas calificadas para que lleven a cabo todas las funciones de la instalación.

Cada paciente debe demostrar pruebas de buena higiene personal, dársele el cuidado para evitar úlceras por decúbito, y tomarse medidas para impedir y reducir la incontinencia en cada paciente.

La instalación debe proveer alimentos de calidad y la cantidad necesaria para satisfacer las necesidades de los pacientes, de acuerdo con las ordenes del médico.

La instalación debe proveer un programa activo con personal y equipos para satisfacer las necesidades e intereses de cada paciente, y para estimular su propio cuidado, y la reanudación de actividades normales. A los pacientes debe estimulárseles para que participen en actividades adecuadas a sus necesidades individuales.

La instalación debe permanecer limpia y en buen estado, todo el tiempo.

El sistema de llamado a enfermeras debe mantenerse operativo en todas las estaciones de enfermeras, y proveer una comunicación visible y audible entre el personal de atención y los pacientes. Los cables de extensión en cada cama de los pacientes deben estar fácilmente accesibles a dichos pacientes, en todo momento.

Cada paciente debe estar totalmente informado, antes de o en el momento de su admisión, y durante su estancia, de los servicios disponibles en la instalación, y de los cargos relacionados, incluso cualquier cargo por servicios no cubiertos por el pago básico diario de la instalación, o no cubierto por los programas Medicare o Medi-Cal.

Cada paciente debe ser totalmente informado por un médico acerca de su condición, a menos que sea médicamente contraindicado, y brindársele la oportunidad de participar en la planificación de su tratamiento médico, y negarse a participar en investigación experimental.

Cada paciente debe tener el derecho de negarse a un tratamiento hasta donde lo permita la ley, y a ser informado sobre las consecuencias médicas de su negativa.

Cada paciente debe ser estimulado y recibir asistencia durante su estadía, para ejercer sus derechos como paciente y como ciudadano, y con este fin, manifestar quejas y recomendar cambios en políticas y servicios al personal de la instalación, o a representantes externos de su elección, libre de restricciones, interferencias, coerción, discriminación o represalias.

Cada paciente debe manejar sus asuntos financieros personales, o dársele la oportunidad por lo menos de recibir trimestralmente información de las transacciones financieras hechas en su nombre, si la instalación acepta por escrito la delegación de esa responsabilidad.

A cada paciente debe garantizársele el tratamiento confidencial de sus documentos médicos y personales, y aprobar o rechazar su entrega a cualquier individuo fuera de la instalación, excepto en el caso de su transferencia a otra instalación de salud, o como lo exige la ley, o por el contrato pagado de una tercera parte.

Cada paciente debe ser tratado con consideración, respeto y total consideración de su dignidad e individualidad, incluso privacidad en su tratamiento, y el cuidado de sus necesidades personales.

A ningún paciente debe exigírsele realizar servicios para la instalación que no están incluidos con propósitos terapéuticos en su plan de cuidados.

Cada paciente puede asociarse y comunicarse privadamente con personas de su elección, y enviar y recibir su correo sin abrir, a menos que sea médicamente contraindicado.

Cada paciente debe retener y usar su propia ropa y propiedades, cuando lo permita el espacio, a menos que hacerlo viole los derechos de otras personas, y a menos que sea médicamente contraindicado.

Cada paciente debe, si está casado, tener privacidad para recibir visitas de su cónyuge, y, si ambos son pacientes en la instalación, debe permitírsele compartir una habitación, a menos que esté médicamente contraindicado.

Cada paciente debe tener horas diarias de visitas establecidas.

Cada paciente puede recibir miembros del clero a cualquier hora, a solicitud del paciente, o de su representante.

La instalación debe permitir que familiares o personas responsables visiten, a cualquier hora, a pacientes que se encuentren gravemente enfermos, a menos que sea médicamente contraindicado.

A cada paciente debe permitírsele privacidad para visitas con familiares, amigos, clero, trabajadores sociales, o con propósitos profesionales o de negocios.

Cada paciente debe tener acceso razonable a teléfonos, tanto para hacer como para recibir llamadas confidenciales.

 

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